¿Los personajes que quiero escribir... coinciden con las muñecas que quiero tener?
What?!! khÉ?!! La puta de oros en conserva...!!
Parece una majadería (quizás lo sea), pero no es tan complicado como parece. Quizás eres una persona a la que le apasionan las historias de samuráis malotes. Y empiezas a enresinarlos... señores de rasgos asiáticos, kimonos, pelucas negras con recogidos...
... y al final eres tú la que acabas hasta el moño. Porque son poco versátiles. Porque es difícil materializar lo que tienes en la cabeza. Porque contar una historia con fotos es un coñazo y requiere una cantidad ingente de dedicación. Porque quieres probar cosas nuevas, que te compliquen menos la vida y te reporten más satisfacción.
Igual un día te compras "por probar" una muñeca que no tiene nada que ver con el Japón medieval. Y descubres que es divertida y versátil. Que te gusta jugar a los trapos y hacerle peinados. Que, como muñeca, te divierte más, aunque no tengas nada fascinante que contar de ella.
Sí, lo sé, la solución es sencilla. Renunciar a la narración y la historia en favor de otras formas de ocio muñequero. Mi problema particular es que contar cuentos sigue siendo lo que más me gusta. Y conseguir que muñecos y cuentos encajen, lo que más me cuesta. Por eso sigo chiflando historia nuevas cada vez que entra un nuevo muñeco en casa...
Triste diatriba en la que vivir atrapada, ¿no es cierto?
PD: He actualizado la lista de compras, que llevaba largo tiempo abandonada...






