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miércoles, 27 de noviembre de 2024

Un pequeño ángel apareció

En la actualidad existen cientos de casas de muñecas. Sin embargo, cuando me acerqué por primera vez a ellas hace veinte años, el panorama era muy distinto, con apenas un puñado de artistas independientes y algunas empresas grandes que podían contarse con los dedos de una mano. La oferta de resina era infinitamente más simple y modesta. Y de entre todas aquellas empresas, había una que destacaba por haberle dado vida al concepto de BJD, reinventando las muñecas posables tradicionales: Volks.

Volks es una compañía japonesa que se caracteriza sobre todo porque la mayoría de sus muñecos son ediciones limitadas que exigen virguerías con diversos grados de delirio para poder ser adquiridos (eventos, loterías, cruceros, fiestas de té…). Aunque he de decir que por aquél entonces todavía era posible comprar cabezas de Volks sueltas, cosa impensable hoy en día. Recuerdo que Volks era sinónimo de calidad y distinción, una apuesta segura si querías una "dollfie" bonita y bien hecha.

Mi primera muñeca allá en el 2004 fue una MSD Mika de Volks, que me compré sin saber muy bien qué hacía (por suerte, las compras impulsivas y desinformadas no estaban tan mal vistas en un momento en el que la información era muy escasa UXD). Era uno de los pocos modelos estándar que había, lo que significó que no fue ni muy cara, ni muy difícil de conseguir (la compré de segunda mano a México a través de eBay). Ya más adelante me informaría más, aprendería más y me seducirían los modelos limitados con sus encantos prohibitivos. La Anais, la Elsie... y luego los ángeles. El SeiRei Sakaki fue amor a primera vista, y no me arrepiento del esfuerzo que hice para adoptar uno. El KoTenshi Tsubaki también me gustó siempre, pero nunca llegué a adoptarlo... (y ahora que existe el SDM, no encuentro motivos para comprar un MSD :_D).

Los ángeles son algo así como la piedra angular de las Super Dollfie. De hecho, su sede en Kyoto se llama "Tenshi no Sato" que viene a significar algo así como "El hogar de los ángeles". La primera vez que la visité (hará unos diez años), había una figurita de la Virgen (la Mother Dollfie) rodeada de sus querubines en la planta baja. Ahora en 2024 ya no está tan guay la cosa y no hay Virgencita, pero sigue habiendo ángeles (que tampoco son tan cachondos como los de antaño).

Con el tiempo, los ángeles perdieron las manos especiales como seña de identidad y pasaron a tener cuerpos asexuales de una pieza. Se empezó a llevar el tema de reinterpretar moldes clásicos en tamaños nuevos, como los KoTenshi de Shiratori y Byakuren. Y así hasta el YoTenshi de Tsubaki, que no se parece mucho al Tsubaki original, pero cumple el requisito que quería para adoptar a un YoSD: el cuerpo nuevo de junturas mejoradas.

Así que, aunque en mi primera visita me resistí con facilidad a la KoTenshi feota que estaba disponible, esta vez me he dejado engatusar por este pequeño y he caído en la tentación de adoptar un ángel de la Sato. Todo un placer dejarse desplumar por las amables señoritas con guantes blancos que trafican con resina en el sótano y poder pasear tu moñeco por jardín y por todos esos pequeños rincones amueblados del interior que cuentan con una luz nefasta. Hasta en la caseta del Beauty Salon que nos metimos en calcetines para aprovechar la decoración de Halloween que se les había quedado atrasada. Toda una experiencia.

Ya en casa he podido despegarle la silicona que le sujetaba los ojos con esa expresioncita de pescado muerto (Dios, Volks, el Niño Jesús llora cada vez que intentáis que un muñeco mire de lado). Lamentablemente, creo que el proceso se le ha rozado un poco el maquillaje... que por suerte, no era lo que más me gustaba de él :_D Si algún día toca darle un aire nuevo no voy a lamentarlo en exceso.