Junio fallé en escribir, supongo que porque, en general, el verano es una época dura que pega fuerte (física y emocionalmente :__>). Pero ahora ya estoy a punto de salir de una etapa laboral extraña e intensa, por lo que me siento con fuerzas de escribir algunas líneas.
Kinetic Ash llegó el 16 de junio después de tres largos meses de sufrimiento. Para empezar, fui tonta y no la compré en el período de preventa en Amiami (a pesar de que ya se había hecho un hueco en la historia Punto de Fusión). Así que, a la desesperada, tuve que buscar una cuando empezaron a mandarlas... y así llegué hasta el stock de HLJ, que debía tener unas pocas disponibles. Me la compré confiada, sin saber que sería la primera víctima de una serie de catástrofes monumentales en el sistema de gestión de paquetes de correos España. Tres meses de desinformación, excusas peregrinas y grandes dudas de si llegaría o no, pero al final, gracias a la incansable lucha de Yukari, la historia tuvo un final feliz y ahora puede recorrer las mismas calles infinitas que Yuka, repartiendo sin descanso.
Por otra parte, mi relación con los kits de montar se ha complicado considerablemente.
Al principio todo era sencillo: son bonitos y molones pero darles el acabado profesional que busco conlleva más trabajo del que estoy dispuesta a invertir. Pero esa idea dinamitó cuando en un viaje a Japón descubrí la Hand Scale de Gourai. Una Gourai diminuta, detallada y preciosa que estaba fuera de stock en Kotobukiya, pero que de algún modo me las arreglé para conseguir (que nadie me pregunte cómo porque, honestamente, no me acuerdo).
Gourai pasó largo tiempo en stand-by. Mientras esperaba, compré un par de kits más que no llegué a montar nunca (una PLAMAX Celestial Knight Yuri Godbuster y unas Chitocerium XCIX - albere & C-efer). Tuve tímidos acercamientos a Gourai (le arreglé el pelo, le di coloretes, le pinté la ropa interior...), pero nunca terminé de involucrarme del todo con su montaje, por lo que decidí que si no era capaz de montarlos, no tenía sentido que comprase más kits. Vendí la PLAMAX y no me arrepiento, pero las Chitocerium decidí guardarlas por si un cambio repentino de parecer... que tardó en llegar, pero finalmente llegó.
Fue el encanto propio de la fantasía épica con el que hábilmente han sido diseñados los 30MF de Bandai. Vi al Liber Knight en la tienda de Bandai y... caí. Primero el caballero, luego el magufo con su sombrero de punta... se empezaba a acumular el plástico de montar. Y yo sin montarlo.
Así que me hice el ánimo y regresé a mi Gourai. Me senté con ella como con una vieja amiga que hace años que no ves, pero que quieres igual que siempre. Y me puse a cortar, lijar, imprimar, pintar. Aún no está acabada, pero ya le queda muy poquito. Y, desde luego, no va a estar sola. No sé si quiero o no que sea la primera de muchos... pero es probable que esa decisión no esté ya en mi mano.










