
Antes de nada quería daros las gracias a todas las personas que os pasasteis por mi anterior entrada y os tomasteis la molestia de contestar y compartir conmigo vuestras ideas y puntos de vista. Resulta de lo más enriquecedor, y además siempre me muero de ilusión cada vez que encuentro comentarios... ¡gracias! De verdad, nunca os cortéis a la hora de decir algo... quizás os parezca una chorrada, pero yo creo sinceramente que la interacción es el auténtico alma de un blog.
Y una vez dicho esto (espero que a nadie le de una sobredosis de azúcar por mi culpa), pues añadir que... estoy desatada, como el propio título de la entrada indica (es bastante evidente, viendo la frecuencia con la que escribo por aquí últimamente). Por fin tengo algo más de tiempo para mí (entendiendo por "mí" hacer fotos a mis muñecos, escribir sobre mis historias, dibujar lo que me da la gana...). El primer dibujo que he terminado espero subirlo dentro de no mucho con algo de texto, pero de momento os dejo la preview de la izquierda... ¿alguien adivina qué personaje es? =P
Por supuesto no me olvido de los encargos. Lo tengo muy pendiente (y trabajo también con una ilusión enorme en todos ellos, muchas gracias a todos los que habéis confiado alguna vez en mí para darles a vuestros muñecos carita, pelo o ropa).
Y como los lanzamientos BJD están parados y no parece que vayan a ponerse interesantes hasta que se acerque el final de año... he decidido celebrar mi alegría adoptando dos Mi Pequeño Pony (por ahora no diré cuáles para no gafarlos... pero prometo poner fotos de ellos cuando lleguen).
Por cierto, creo que si finalmente se viene el vampirito, sé qué nombre le voy a poner. No es que sea muy original (no me lo he inventado yo ni mucho menos), no es que sea especialmente bonito... pero tiene "algo". Supongo que lo que tiene es un ligero toque de dramatismo... y es que, no es vano, su origen es una tragedia griega. Me gustaría llamarlo Hipólito, y no acepto críticas ni reproches UXD Además, no es un nombre tan pasado de moda como podría parecer... uno de los mejores profesores que tuve en la facultad se llama así.
Y esas son las locuras a día de hoy... volveré con más locuras, quizás mejores, quizás peores... ¡todo es posible!