Hace poco le comentaba a Yukari que cuando empecé en el hobby nunca pensé que llegaría a ver muñequitas BJD tan pequeñas como las que existen ahora. Por supuesto, hablo de hace 11 o 12 años, cuando no existían ojos de uretano, nadie hacía pelucas con alpaca y los únicos recasts que existían eran unas "hermanas SD10" la hostia de feas que la leyenda contaba que llegaban hechas añicos...
Por suerte, mucho ha llovido desde aquellos tiempos pretéritos que me han convertido en la abuela cebolleta del hobby que soy. Y ahora puedo gozar de muñecas pequeñitas, con sus pros y sus contras. A mí me encantan porque en general soy una fanática de las miniaturas y es relativamente fácil apañarles una pequeña esquinita en la que hacerles fotos chulas. Los encuadres no se limitan sólo a primeros planos como cuando te enfrentas a un muñeco grande y no tienes espacio; las muñecas pequeñas pueden relacionarse con el espacio que las rodea y dar rienda suelta a su lenguaje corporal. Pero no todo son ventajas. Para mí el mayor inconveniente que tienen es que es un dolor encontrarles ropa, ojos y peluca. Los accesorios no les quedan ni de lejos tan bien como a sus hermanas grandes, y no los lucen con la misma gracia. Pero bueno, aunque haya que renunciar a grandes ojos llenos de purpurina y pelucas convencionales... a mí me enamoran.
Y lo cierto es que no venía por aquí a disertar, sino a enseñar alguna de mis miniaturas. Porque hoy armé mi cámara con su poderoso objetivo macro y me permití el lujo de acercarme un poquito más de lo habitual a sus pequeños detalles. Porque para eso me echo horas pintándolos... para que os hagáis una idea, llevan ojitos de unos 4mm y tienen la cabeza de tipo puki...









































