Bueno, estamos a mediados de julio, supongo que no es un mal momento para hacer mi primera entrada del 2024...
Y es que a veces paso tanto tiempo consagrada a fantasear con muñecas nuevas que me olvido de jugar con las que ya tengo. La fantasía es, probablemente, una de las partes más divertidas del hobby para muchos artistas muñequeros. La totipotencia de un molde fresco y nuevo que puedes transformar a voluntad en infinitas cosas. Un nuevo maquillaje, nuevas expresiones. Nuevos colores. Nuevas ropa. Patrones transformados, estilos inexplorados. Un personaje que nace, crece, explora su entorno, se encuentra con otros...
Para mi desgracia, esta actividad es tan increíblemente efervescente e histriónica en mi cerebro que me consume demasiado tiempo y recursos. Lo que resulta en muchos proyectos abandonados a medio camino. Conservando su potencial ilimitado, pero llegando a nada.
Así que con la llegada de mi cumpleaños, decidí tomar una dirección distinta y no centrar todos mis esfuerzos en buscar una muñeca nueva en la que invertir mis dollydollars. No, este año me he regalado algo distinto: tiempo para trabajar en proyectos aparcados. He terminado de pintar a Simiete (DHS Ari), el hermano de Monillo (DHS Hana Ichi). Desde que lo empecé, tuve una especie de amor-odio absurdo por el rollo que estaba tomando, hasta el punto de que despinté una de las faceplates (la de expresión neutra normal) y decidí aparcarlo. Ahora me alegro de no haber deshecho más, porque la verdad es que con un poco más de tiempo y pintura ha quedado un niño la mar de simpático.
Esta foto la tomé sin manos, porque... desde diciembre de 2022 que el muchacho llegó, había olvidado que a la mayoría de sus manos ("sólo" OCHO pares) les faltaba el imán. Y los cuatro imanes que me vinieron "de repuesto" se quedaban cortos con los trece que necesitaba...
Así que he invertido en imanes para él y, de paso, otros muñecos de la casa... ¡como mi pequeño Kibokito lila, que ya puede tener su cara sujeta sin falta de masilla! Las manitas han sido un puta tortura porque el hueco es largo, profundo y estrecho, los imanes pasaban olímpicamente de mirar para el lado correcto... un pesadilla que a la que por ahora puedo poner un lacito y olvidar.
PD: Igual tampoco es del todo cierto que no haya gastado en muñecas nuevas. Me he comprado la primera edición de la Suchika de Obitsu y he puesto en preorder las tres monitas sabias de SnailShell...
