Una noche veraniega de insomnio acabé cruzándome accidentalmente con una figura de acción que llamó bastante mi atención: Wasp Girl Bun-chan. No sabría decir qué me gustó tanto de ella... supongo que los ojos posables y el concepto de artrópodo tuvieron algo que ver.
El caso es que chiflé mucho durante aquella madrugada: busqué fotos, leí información, exploré reseñas e incluso descubrí alguna amiguita de la misma marca. Y luego se me hizo bola, lo cerré todo e intenté dormir.
Intenté ser sensata e ignorar la incipiente necesidad de traer una de aquellas muñequitas guerreras de tipo manga, pero al final sólo me quedó la opción de decidir entre el encanto futurista y distópico de la chica avispa o el desenfadado toque playero de la lobita en bañador. ¿Ganarían las alas de himenóptero o las sandalias de palo?
Pues sí, al final me pudo el kemonomimi y aquí está la nueva integrante de la familia... ¡me encanta!
PD: hoy, 15 de septiembre, cumple 12 años mi preciosa Canelita, según la fecha otorgada en su cartilla veterinaria













