Esta mañana me fui cargada con Silvita al jardín japonés que hay en Toulouse, pero después de lo mucho que me había costado hacerme el ánimo, lo encontré cerrado =__=u
El caso es que estoy decidida a contar más de la historia de Silvie y Patrick porque me parece que hacen una pareja muy curiosa y me da la sensación de que he mostrado bastante poco de ellos.
Por ahora me gustaría escribir sobre su primer viaje juntos, cuando se fueron a Japón y Silvie pudo disfrutar de su "país natal" de una forma mucho más consciente y profunda (y también de su compañero, todo sea dicho, pero no adelantaré acontecimientos).
Por otra parte -y cambiando totalmente de tema- estoy que me muero de la ilusión de ver las fotos que van subiendo de las nenas de Yukari casteadas *__* ¡Esa Anko azul es mía! Me hace tan, tan feliz... como si fuesen mías (que no lo son, pero yo me siento un poco mamá igualmente :__D).
Tengo un montón de ideas -y unos rizos- para ella. Será una alienígena que vaga por un planeta desolado, quizás de las pocas que sobrevivió a una pandemia -zombi o no-... (sí, sé que historias de estas planteo un par ellas a la semana, pero todas me salen rana... ¿a que no podéis decir de ninguna trama mía que incluya plagas? ¡EA!).
Y por aguantarme y leerme, este sakura mochi de regalo :3









