Nuestro mundo

El mundo fantástico
Este mundo es en realidad una mezcla muy grotesca del mundo real, el típico mundo de cuento de hadas y el típico mundo postapocalíptico de la ciencia ficción salzonado con una pizca de estética steampunk.
Mis criaturas son un poco más torvas que las de Yukari, pero bueno, así se contrarrestan UXD A ella le debo la mitad de este mundo fantástico (y la totalidad de que el mundo real sea fantástico también ^_~).
Sin más, ahí queda mi parte:

- Vampiros: Se extienden por todas las partes del mundo, aunque la gran mayoría fueron humanos y viven las zonas residenciales de éstos. Tienen una de las sociedades más complejas que es posible imaginar. Hay distintos tipos de vampiros, distintos grupos según religión, filosofía de vida, ciencia de estudio… todos tienen en común que están muertos y convertidos en vampiros. Pero poco más. Ese hecho les concede casi posibilidades ilimitadas: son más fuertes, tienen cierto poder sobre los elementos, pueden cambiar de forma, transformarse en neblina, etc. El único problema es que para poder hacer todas esas cosas hay que aprender y hay que ser fuerte. Un vampiro que no es poderoso no es nada… (o bueno, es como Tito y Frank… un ciudadano de a pie con hábitos nocturnos y una sospechosa inmortalidad envidiable).

Pesonaje(s): Tito y Frank, que saben hacer algún truquillo pero lo cierto es que son vampiros de poca monta, chupasangres de estar por casa (pero ellos con muy felices, que se tienen el uno al otro). Eném es una vampiresa muy antigua, reina de algún gran imperio del Creciente Fértil, enloqueció envilecida por su sed de sangre y destrucción hasta que fue derrotada. Ludovica es una adolescente, pupila un tanto rebelde de una vampiresa poderosa y espiritual, que le enseñará algunos trucos a Czcibor (que aunque lleva más tiempo en el mundillo el pobre no sabe mucho de algunas cosas).


- Lamias: Habitan en el que es probablemente el desierto más árido, inhóspito y salvaje del mundo. Entre la ardiente arena y el sol inclemente se alza, laberíntica y angosta, la ciudad de los hombres y mujeres-serpiente. Su sociedad es estamental, son tremendamente clasistas y un reducido grupo de familias controla toda la ciudad. Son criaturas agresivas, poco hospitalarias y muy desagradables con las visitas. Desprecian a todas las criaturas que les rodean y sus hábitos: no tragar los alimentos enteros o tener pelo son cosas mal vistas. Cuanto más se tiene de serpiente y menos de hombre, mejor para el estatus social de una lamia.

Pesonaje(s): Alan y Yaminlah son hijos de una lamia de la nobleza que tuvo un bochornoso escarceo con un humano del que se enamoró. En apariencia son mayoritariamente humanos, para horror de su madre y de su familia materna. Nunca tuvieron las cosas fáciles, por eso acabaron huyendo de casa lo más rápido posible.


- Nigromantes: Eran una antigua sociedad secreta dedicada a descubrir los misterios de la vida y de la muerte. Estudiaron los secretos de los gigantes, de los hombres que vivieron antes de los hombres. Trataron de aprender de los ancestros más primitivos, de los más avanzados antecesores que dieron lugar a las razas, a las especies. A los seres vivos. Sus conocimientos incluyen física, química, alquimia, medicina… nunca consiguieron el secreto de la vida eterna. Ni lograron obrar el milagro de la resurrección de un ser vivo fallecido. Peor sí que consiguieron traer a la vida a uno de los seres primigenios… aunque por desgracia para ellos nació en el momento que lo crearon. No llegó a ellos con conocimientos del pasado remoto ni con secretos inimaginables para la ciencia del momento. Simplemente llegó a ellos como uno más… era hijo de todos y un aprendiz excelente. Distinto a los demás, fue venerado por su destreza, su sabiduría y sus descubrimientos.

Pesonaje(s): Eins es el único, el primero y el último. Uno. El último de los nigromantes y el primero que fue creado por ellos. Es una criatura muy especial. La última en el mundo que pertenece a un grupo de progenitores olvidados. Y que, a su vez, fue hija de este tiempo. Eins nunca fue un niño, nunca conoció a uno de los suyos. Es los dos Frankstein: el doctor y la criatura.


- La Muerte Roja: Masquerade. No es una especie en sí… o quizás sí, a lo mejor pertenece a algún tipo de grupo de personificaciones de las enfermedades. El caso es que Masquerade es la Muerte Roja, un tipo de peste muy letal y doloroso. No es una persona corpórea, no puede ser herida ni mutilada. Puede tomar forma física de mujer o deshacerse en un centenar de ratas a su antojo. No controla su ‘poder’, su extraño maleficio. No sufre por él… y tampoco se recrea. Simplemente asume su papel de encarnación de la enfermedad. Le gusta la compañía de sus malsanas e infecciosas ratas, que la acompañan en su soledad llegando a formar parte de ella.

Pesonaje(s): Masquerade, la máscara de la Muerte Roja.


- Androides: Pues lo que es un androide… una criatura artificial, una suerte de robot con forma humanoide. Los hay producidos en masa y los hay creados artesanalmente por concienzudos expertos que son llamados maestros jugueteros o maestros relojeros (por la similitud del aspecto de sus ‘productos’ con muñecas y por la comparación de sus complejos mecanismos con los de los relojes). La mayor parte de los androides son creados para servir, para atender a los trabajos más penosos, denigrantes y peligrosos. A la mayoría de ellos les funciona el cerebro y el corazón más de lo que a sus dueños y señores les gustaría.

Pesonaje(s): La verdad es que en la triste versión postapocalíptica y steampunk de mi mundo, casi cualquier personaje puede hacer un cameo jugando a ser androide. De lo que no cabe duda es de que Namenlos (como ingeniero) y Eins (como nigromante) son grandes constructores de androides. Desiria 1.5, con forma de niña humana, es una de sus hijas más perfectas. Una versión bastante más benévola de Masquerade es una androide de placer que Eins se encontró ‘rota’ y decidió restaurar. También tienen en el taller a una escultora de muñecas (Dosita), una pequeña arlequina muy trabajadora (Arlequina), androides chiquitinos… en fin, infinidad de serecillos de toda índole. ¿A qué se dedican los ingenieros genéticos si no es a hacerse amigos? Como en Blade Runner.